domingo, 10 de agosto de 2014

La Historia de Barrie y el Nunca Jamás

Me siento orgulloso de escribir esta primer nota un día del niño. Este blog que hace años vengo postergando por tiempo, ganas, dedicación o vaya uno a saber por qué es el anhelo de un niño encerrado en el cuerpo de un joven cuya imaginación necesita expresar todo cuanto pasa por su cabeza. Como todos deben saber de niño nuestras mentes están abiertas y no hay restricción alguna para que la imaginación fluya. A medida que vamos creciendo, aprendemos (o desamprendemos) a controlar la mente. La mejor forma de darse cuenta cuando llega este momento es cuando nos dicen "Feliz día del Niño" y nos sentimos incómodos, como si no nos identificara esta felicitación.
¿Por qué la idea de ser niños aún cuando físicamente ya no lo somos nos da miedo, rechazo o lo asemejamos a inmadurez? ¿Es ser niño acaso una demostración de irresponsabilidad? ¿Qué pasa por dentro nuestro cuando nos vemos como niños?





Son preguntas sin respuesta o al menos de respuesta muy personal, diferentes en cada vida y subjetivas por naturaleza.
Creo que hay 3 tipos diferentes de personas que podrían responder esto...
Primero, los niños en sí mismos, inocentes e infinitos, sin lógica que puedan comprender en estas preguntas sin sentido, lejanas a su realidad y donde solo importa la diversión.
Para los otros dos tipos de personas, intentaré responderlas remitiendomé a la película Finding Neverland que cuenta la historia de J. M. Barrie, el escritor de Peter Pan. De hecho, no es casualidad que en cada día del niño una frase de este personaje nos llame la atención. Barri, que ejemplo. Profesional, educado, tan adulto por fuera y tan niño por dentro. Solo podía lograr el éxtasis de su obra liberando su imaginación a la de un niño sin fronteras. Es un recurso que debemos tener en cuenta cuando estamos buscando llegar al "summum" de nuestro producto, de nuestra construcción. No hace falta ser el hombre más creativo del mundo sino solo abrir nuestra mente a la libertad de ir más allá para que pueda encontrar en lo más profundo de lo que somos esa felicidad que verá plasmada en esa hoja final. Y que hay más feliz que un niño jugando, que un niño disfrazado de pirata, que un niño riendo. Sin embargo, siempre habrá a nuestro alrededor otros adultos que nos mirarán de reojo, sin comprender nuestro comportamiento, etiquetándonos de infantiles. Quién está fuera del show, de la actuación, no puede entender qué está pasando y su visión no será tan profunda como quien está dentro puede tener. No dejemos que esas personas anulen nuestro juego, debemos no temer a la vergüenza de quien no puede ver más allá que sus ojos.
Es Barrie quien nos demuestra que debemos trabajar en el niño que tenemos dentro para poder eliminar las restricciones de nuestro pensamiento. Las condiciones son simples: dejarse llevar y confiar en nuestro instinto. Solo así podremos ser parte del País de Nunca Jamás. Ese país donde la cantidad de tiempo no es la variable más importante de la vida, como si lo es en la realidad que todos vivimos. La importancia está en la calidad del tiempo. Como dice El Principito: "No importa la cantidad de tiempo que pasamos con cada amigo, sino la calidad del tiempo que vivimos con él. Cinco minutos pueden tener una importancia mayor que un día entero". Y podríamos continuar con frases de El Principito pero lo vamos a dejar para un artículo a parte.

Es por eso que este día del niño recomiendo a todos aquellos que estén con proyectos en sus vidas a mirar esta pelicula (http://www.imdb.com/title/tt0308644/). A TODOS. Es decir:
A los niños.
A los adultos que llevan el niño dentro.
A los adultos que alguna fueron niños.
A estos últimos por sobre todas las cosas.

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